Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

Cuando la Tradición dejó estipulada las regencias planetarias, habilitó a visualizar el zodíaco como un espejo.

Si trazamos un eje entre Cáncer/Leo y Capricornio/Acuario dividiendo el zodíaco en dos mitades, los planetas quedan reflejados en su igual del otro hemiciclo: Saturno se superpone a Saturno, Júpiter a Júpiter, hasta llegar a las luminarias.

Esta distribución simétrica, permite dar una vuelta de tuerca a la comprensión de los aspectos. La palabra aspecto proviene del latín y significa mirarse recíprocamente. En los textos redactados siglos pasados, es frecuente encontrar expresiones al estilo de “Si Júpiter mira a la Luna...” reforzando la idea de reflejar o espejar.

En mi época de estudiante, enloquecí a mis buenos y pacientes profesores preguntando quién o cómo se determinó que un ángulo de 120º facilitaba la vida, mientras que uno de 180º la dificultaba. Las respuestas variaban entre explicaciones matemático-cabalistas al estilo de “3 es el número de la perfección, de la Trinidad Sagrada. Dos simboliza la confrontación” o pragmáticas. Estas remitían a la experiencia de un ingeniero en sonido que descubrió que cuando los planetas en el cielo se encontraban mayoritariamente conformando aspectos tensos las emisiones radiales salían interferidas, sin causas meteorológicas que lo justificasen.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

Reiteradamente definimos el zodíaco como un mandala, un término hindú que en sentido estricto significa círculo. En sentido amplio, coinciden con su esencia, la flor de loto, el laberinto, la rosa, la planta de algunos edificios, el horóscopo, es decir todo lo que se irradia simétricamente desde un centro.

Hasta fines del siglo XIX en Europa y aún hoy en la India, se representa el mapa natal mediante un cuadrado -símbolo de la tierra, la materia, la limitación- y no como un círculo -el cielo, lo infinito, lo universal-.

Tal vez podría inferirse que el cambio de representación, varía desde una mirada netamente inmóvil, estable, hacia una interpretación dinámica, en movimiento perpetuo.

El zodíaco, pensado como un mandala, cumple la función de aglutinar lo disperso en torno a un eje. Es una imagen sintética del dualismo entre exterioridad e interioridad, variedad y unidad, diferenciación y unificación. Su forma circular remite a la idea del regreso a la unidad tras la multiplicidad, con significado de perfección y eternidad. Representa el tiempo así como el espacio, el ciclo, el eterno retorno.

Puede pensarse como una hierofanía en tanto algo sagrado se manifiesta, conformando una imagen del mundo.

Debido a su carácter estructural, permite diferentes entradas, salidas, circulaciones internas que lejos de amenazar su totalidad, la refuerzan. Así podemos pensarlo de acuerdo a los elementos, las modalidades, o las polaridades de sus sus signos. O bien dividirlo por hemisferios y cuadrantes. O de acuerdo a cómo se vinculan los planetas con los signos.

   

Conectarse  

   

Enlaces Redes  

Comparte Esto

Síguenos

   
   

Visitantes  

0.png3.png6.png8.png9.png6.png1.png
Hoy184
Ayer184
Ultima semana368
Ultimo mes6052
Total368961

Sus datos de conexión

  • IP: 18.204.227.117
  • Navegador: Unknown
  • Versión:
  • Sistema Operativo: Unknown

En línea Ahora

1
en línea

Martes, 26 Mayo 2020 17:34
   
© Gente de Astrología-GeA/Abulafia