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Categoría: Artículos
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ALGUNAS CUESTIONES SOBRE PLUTÓN - Silvia CeresEn el momento de su descubrimiento (1930) transitaba por Cáncer, anunciando parte de su tarea esencial: conmover los cimientos básicos y profundos, cuestionando el núcleo central del ser.

Y así como Saturno, por ubicarse en el lugar del último planeta del sistema solar tradicional, se relaciona con la noción del límite, Plutón hará otro tanto, pero en un nivel más sutil. Mientras el primero se mueve en un plano físico, de dominio humano, el segundo lo hará en un sentido metafísico, más allá de la capacidad individual de cada uno de nosotros. Ambos comparten algunos temas en común, como el sentimiento de soledad y de culpa.

La soledad saturnina nos recuerda que cada individuo debe ser responsable de sí mismo, en tanto que Plutón otorga la conciencia que frente a los grandes momentos -como nacer o morir- aunque estemos rodeados por seres queridos, uno y solamente uno debe pasar la prueba. La culpa de Saturno, aparece cuando no dimos lo mejor de nosotros ante una situación, la de Plutón es la culpa del ángel caído que perdió para siempre la posibilidad de morar en el paraíso.

Cada prueba de Saturno, habilita a madurar y a templarnos; cada prueba de Plutón, enfrenta al hombre con un problema filosófico que trasciende la vida individual.

Su acción, relacionada con las situaciones de crisis, saca lo mejor y lo peor de cada uno, desnudando reacciones esenciales, desconocidas hasta para quien las vive.

Cuando irrumpe desarma las barreras, los mecanismos defensivos, los bellas creencias que tenemos sobre nosotros mismos, mostrando el salvaje que también mora bajo la fachada de la civilización.

Parece desgarrar la trama tejida por la cultura, emergiendo el primitivo que convive con nosotros, arrastrando algo de la memoria ancestral que se impone a la conciencia.

Tanto en lo individual como en lo social, su actividad tiende a concentrar la energía hasta un grado extremo, para luego liberarla y producir las transformaciones necesarias a fin de inaugurar una etapa nueva de la existencia. Por ello se lo considera un planeta asociado con la muerte y la resurrección. Muerte de esquemas obsoletos, de estructuras vacías de significado y nacimiento a un nuevo horizonte más auténtico y vital. Al enfrentarnos con la muerte, ofrece un nuevo contrato con la vida, para que deje de ser, "eso que transcurre mientras estamos ocupados en otras cosas", como decía John Lennon.

Su tránsito por cada signo del zodíaco, propone un interrogatorio profundo sobre la esencia del mismo, obligando a llegar al fondo de la bolsa, a observar descarnadamente el esqueleto que sustenta el cuerpo, prescindiendo de adornos y maquillajes. Plutón parece increparlos obligándolos a mostrar lo que mantienen escondido.

Es interesante señalar que el colectivo astrológico tiende a una versión de Plutón ciertamente apocalíptica en lo individual y un tanto naif en el colectivo.

Así en su tránsito por Sagitario (1995/2008) fue frecuente leer interpretaciones al estilo de “corrientes ecuménicas aunando las distintas religiones”. En concreto sucedió casi lo opuesto, el aumento de los fundamentalismos -cristiano, judío y musulmán- convirtió al prójimo en una amenaza y a la hospitalidad hacia el extranjero en una pieza arqueológica.

En cuanto a su actual tránsito por Capricornio (1998/2023) variadas voces anunciaron un mismo discurso: los crujidos que se escucharían en las estructuras del poder, que resquebrajadas y obsoletas caerían por el suelo. Más allá de la expresión de deseos, cada vez se perciben a las grandes potencias más abroqueladas y depredadoras, mientras el gran capital financiero ejerce su poder sobre países como si fuesen cartones coloridos de algún juego de mesa.

Es una posibilidad -pero no una certeza- que de tanto salir a la luz los resortes ocultos, terminen saltando por el aire. Pero a juzgar por la carencia de espíritu crítico de la época sumado al dominio hegemónico de los medios de comunicación, se corre el riesgo de terminar naturalizando un mundo de países pobre y ricos poblados por ciudadanos multimillonarios e indigentes.