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Categoría: Artículos
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Cuando la Tradición dejó estipulada las regencias planetarias, habilitó a visualizar el zodíaco como un espejo.

Si trazamos un eje entre Cáncer/Leo y Capricornio/Acuario dividiendo el zodíaco en dos mitades, los planetas quedan reflejados en su igual del otro hemiciclo: Saturno se superpone a Saturno, Júpiter a Júpiter, hasta llegar a las luminarias.

Esta distribución simétrica, permite dar una vuelta de tuerca a la comprensión de los aspectos. La palabra aspecto proviene del latín y significa mirarse recíprocamente. En los textos redactados siglos pasados, es frecuente encontrar expresiones al estilo de “Si Júpiter mira a la Luna...” reforzando la idea de reflejar o espejar.

En mi época de estudiante, enloquecí a mis buenos y pacientes profesores preguntando quién o cómo se determinó que un ángulo de 120º facilitaba la vida, mientras que uno de 180º la dificultaba. Las respuestas variaban entre explicaciones matemático-cabalistas al estilo de “3 es el número de la perfección, de la Trinidad Sagrada. Dos simboliza la confrontación” o pragmáticas. Estas remitían a la experiencia de un ingeniero en sonido que descubrió que cuando los planetas en el cielo se encontraban mayoritariamente conformando aspectos tensos las emisiones radiales salían interferidas, sin causas meteorológicas que lo justificasen.

De más está contarles que terminé aceptando -como en tantos otros temas- que era así porque si. Pero nunca dejé de darle vueltas al asunto, que como en el cuento de Poe, “La carta robada”, se tornaba invisible por evidente.

Si retornamos a la distribución simétrica de los planetas regentes alrededor del zodíaco, encontramos que partiendo de las luminarias (Luna/Sol): a 30º se ubica Mercurio (Géminis/Virgo), a 60º Venus (Tauro/Libra), a 90º Marte (Aries/Escorpio), a 120º Júpiter (Piscis/Sagitario) y a 180º Saturno (Acuario/Piscis).

El semi - sextil (30º) indica una constante acomodación; el sextil (60º) invita al intercambio y la socialización; la cuadratura (90º) propone fricción y lucha; el trígono (120º) ofrece abundancia; la oposición (180º) genera freno y objetividad.

Los planetas tradicionalmente llamados benéficos -Venus, Júpiter- se relacionan con los contactos blandos -sextil, trígono- a los cuales tonalizan con su esencia y los considerados maléficos -Marte, Saturno- con los aspectos duros -cuadratura, oposición- a los cuales también tiñen con su naturaleza.

Dejo adrede afuera las regencias nuevas, no porque carezcan de importancia, sino para comprender mejor el juego del esquema zodiacal.

¿Cuánto más sencillo hubiera sido nuestro aprendizaje si hubiéramos conectado regencias con aspectos? Pero la didáctica de la Astrología semeja -lamentablemente- a la del programa de historia de primer año del secundario: los egipcios se murieron porque venían los griegos, que desaparecieron porque surgían los romanos, que se esfumaron en dulce montón porque llegaba la Edad Media...

Así aprendimos como compartimentos estancos los signos por un lado, los planetas por el otro, las casas después y los aspectos como si fueran fragmentos para armar un enorme Frankenstein. Y en algún momento todos pensamos: por separado lo entiendo, pero me cuesta unirlo para interpretar una carta. Pero a no desesperarse, antes o después se encuentra el hilo de Ariadna que permite enlazar todas las perlas del collar. Sólo se necesita paciencia y perseverancia, bienes escasos en épocas tan dinámicas...