Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Hace años escuché decir a Ismael Gil -astrólogo español- que cada generación padece el Plutón de sus padres. Su frase me impresionó, y tiempo después me permití modificarla. No sólo se padece, sino que a través de Plutón se recibe un legado ancestral. Cada nueva generación, recibe la carga de la herencia de sus mayores, conformando un eslabón de la cadena evolutiva de la humanidad. Lo que se haga con ese legado, dependerá en gran medida de la configuración que presente Plutón en la carta natal.

¿Qué caracteriza a las generaciones que comparten el mismo signo para Plutón, en función de las expectativas depositadas en su descendencia?

Plutón en Cáncer (1912/14 – 1937/39). Fue una generación de padres marcados por el horror de la I Guerra Mundial, las emigraciones por razones bélicas, por la pobreza o buscando un horizonte venturoso para el futuro de sus hijos. El mito de la familia se tornó el mayor de los legados a su prole. Fluctuaron entre la nostalgia –agua- de un mundo perdido y la construcción de una nueva pertenencia –cardinal-.

¿Recuerdan cuando nuestra madre insistía: cómo no vas a ir al cumpleaños de la tía Etelvina? Una señora olvidada, que en verdad era la prima de la abuela y nos parecía un despropósito ir a saludarla.

Plutón en Leo (1937/39 – 1956/57). Señala una generación de progenitores que transmitieron el estandarte de la afirmación individual. Se incentivó en los niños el ejercicio de la libertad para cuestionar, la creatividad, y especialmente se acentuó la importancia de no doblegarse ante las figuras tradicionales de autoridad. El movimiento hippie es el paradigma de este grupo humano. Existe una voluntad para evolucionar –fuego- transitando derroteros en busca de un mundo idílico –fijo-. Sus hijos colmaron los talleres de teatro, de música o de pintura, buscando –los padres- descubrir la genialidad que constituyera un niño de talento notable.

Plutón en Virgo (1956/57 – 1971/72). El niño creador de la etapa anterior se torna una criatura con agenda completa. Transitar la infancia se convierte en una tarea ardua e intensa, con poco o ningún espacio para el juego, el ocio o la recreación. La evolución se logra con esfuerzo, puesto que la realidad –tierra- opone resistencia a cualquier modificación. Para poder “ser alguien en la vida”, deberán prepararse en varias competencias –mutable-: educación de excelencia, computación, idiomas.

Paradójicamente, cuando la información depende de un clic del mouse, los niños cargan pesadas mochilas –similares a los baúles de los abuelos inmigrantes- donde portan los saberes indispensables para sobrevivir en un mundo competitivo que parece dispuesto a no entregar nada gratis.

Plutón en Libra (1971/72 – 1983/84). Es una generación que elabora un plan –aire- para construir un futuro evolutivo –cardinal-. En aras de encontrar el momento adecuado, se posterga el compromiso de la paternidad. Ocupa un lugar primordial disfrutar de la vida en pareja. Sus hijos crecen aprendiendo que mamá y papá comparten las tareas domésticas, porque ambos comparten también la vida laboral. Este panorama equilibrado e idílico no queda exento de conflictos competitivos ni de intolerancias frente a la adversidad. Pero como lo que no se cuestiona es la pareja como entidad, cuando surgen dificultades, los progenitores se divorcian en el afán de encontrar otra pareja futura, que sin duda cumplirá con el ideal de una relación carente de confrontaciones.

Sus hijos colman las escuelas de comedia musical, un género teatral típicamente anglo sajón, donde los conflictos se representan mediante canciones, bailes, música, un vestuario vistoso y con un casi asegurado “final feliz”.

Plutón en Escorpio (1983/84 – 1995). El tránsito de Plutón por su propio signo presenta ciertas particularidades. Por ubicarse en su perihelio –máxima cercanía al Sol- en este sector zodiacal su estancia es más breve e incursiona por dentro de la órbita de Neptuno.

Si la generación de Plutón en Libra postergaba la paternidad a la espera del momento adecuado, de acuerdo a un plan de vida previo, esta generación la pospone prolongando su adolescencia de eterno hijo instalado en la casa familiar.

La evolución se desdibuja. Retrasan cruzar el umbral indicado por Plutón como planeta del borde, porque ese límite -ahora neptuniano- produce el placer de quedarse instalado en un mundo semejante a la estadía uterina.

Escorpio como signo de agua, añora recuperar el pasado y su fijeza lo lleva a apreciar más lo conocido que a incursionar en lo novedoso. La búsqueda del paraíso perdido –sea prolongando la estancia familiar, sea a través de nirvanas artificiales de drogas o alcohol- lo torna un escéptico en relación al futuro.

No obstant

 

e, la vida sigue su curso y más tarde que temprano decidirán convertirse en padres. Sus hijos recibirán un legado basado en la preocupación por la ecología. Una mirada hacia un pasado idealizada –como Cáncer en relación a la patria perdida- valorando al individuo -fijo, como Leo- de cada especie.

Los contactos armónicos, indican que sin gran sacrificio ni sufrimiento, el individuo logrará éxito en obtener la lección del pasado para incorporarla positivamente en su vida futura. El relato de Proserpina, señala la historia de una buena hija –pasado-, que luego del rapto se transforma en una esposa plena –futuro-.

Las relaciones inarmónicas señalan que el camino evolutivo se realiza con el costo de romper abruptamente con el pasado. El riesgo de esta ruptura es que el pasado irrumpa en el momento menos pensado, intentando cobrar la cuenta impaga. El monje Medardo -protagonista de la novela “Los elixires del diablo”, de Hoffmann- “olvida” que su padre fue un criminal e inicia un camino de santidad que será profundamente interferido por la ancestral deuda pendiente. Recién después de enfrentar la carga, queda liberado para construir su futuro.

 

Suele suceder que un mismo planeta –en este caso Plutón- posea aspectos de calidades variadas. Por ejemplo en una misma carta, un trígono al Sol, indicaría la facilidad para constituir la evolución de la identidad –especialmente en temas propios de la casa con Leo en la cúspide-. Mientras una cuadratura a Júpiter generará un espejismo porfiado de fe en el futuro, que llevará a reiteradas desilusiones, hasta que no se revea con profundidad las bases sobre la que se construyeron las certezas y convicciones.

La síntesis interpretativa de la configuración de Plutón natal –signo, casa y aspectos- signa el recorrido generacional e individual en el proceso evolutivo personal.

No tiene derechos para añadir comentarios

   

Conectarse  

   

Enlaces Redes  

Comparte Esto

Síguenos

   
   

Visitantes  

0.png3.png4.png2.png5.png0.png5.png
Hoy148
Ayer272
Ultima semana1515
Ultimo mes3163
Total342505

Sus datos de conexión

  • IP: 3.214.224.224
  • Navegador: Unknown
  • Versión:
  • Sistema Operativo: Unknown

En línea Ahora

3
en línea

Domingo, 16 Febrero 2020 16:38
   
© Gente de Astrología-GeA/Abulafia