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Prosiguiendo con el tema de la entrada anterior, es pertinente dar un vistazo al elemento del signo ascendente.

Fuego. Ubican al nativo en la vida misma, con una vivacidad espontánea. Los impulsos para ejercitar su voluntad a fin de enfrentar los distintos desafíos se tornan un motor esencial de la existencia.

Aire. Se desvanece la vivacidad espontánea, tomando su lugar el pensamiento. Entre la vida y su propia vitalidad aparece la teoría, sean más o menos conscientes de ello.

Agua. Perciben la vida con una extraña mezcla de nostalgia y protesta. Añoran morar en el universo de su imaginación, como protagonistas de un sueño eterno o de los cuentos de hadas de la niñez. Se rebelan cuando el mundo exterior les exige salir de su estado difuso de reminiscencia.

Tierra. El nativo se vive como un trabajador que ansía ponerse en acción, ejecutar, realizar sin importarle si su ambición es grande o pequeña. El amor por la materia y la naturaleza se desarrollan intensamente. Anhelan construir en la realidad física, e instalarse como si permanecieran en el mundo para siempre.

Por lo tanto, definimos a los ascendentes en Fuego como voluntariosos; a los de Aire como pensadores; a los de Agua como sentimentales; a los de Tierra como hacedores.

Si volcamos la atención hacia las modalidades, el panorama puede resumirse así:

Cardinales. El foco está dirigido hacia el exterior, hacia el objeto.

Fijos. Enfocan sobre el interior del sujeto.

Mutables. Intentan lograr la síntesis entre objetividad y subjetividad.

En cuanto a la polaridad:

Activos: Fuego y Aire. Tienden a modificar la realidad mediante la voluntad y el pensamiento.

Pasivos: Agua y Tierra. Responden a la realidad, sea desde el sentimiento o desde el pragmatismo.

¿Qué utilidad tiene “desarmar” el signo ascendente por elemento, modalidad y polaridad? Varias, sin duda. Una no menor es visualizar el juego que propone la dialéctica Ascendente/Descendente. Cada eje comparte la modalidad y la polaridad, pero no así el elemento: Aries/Libra son cardinales y activos; Tauro/Escorpio, fijos y pasivos, etc.

Si el Ascendente es la palanca que pone en acto el potencial, es importante que cada signo se espeje en el de enfrente para adquirir una mirada más armoniosa y plena a fin de facilitar la realización personal. ¿Cómo sale cada actor al escenario de su propia vida?

Aries. De manera enérgica y directa, sin perder tiempo ni dar vueltas. De decisiones rápidas, poco reflexivas, ya verá sobre la marcha cómo resuelve los problemas a medida que se vayan presentando. Toma la vida en sus manos, pues sólo depende de él y sale a enfrentarse con las situaciones, en tanto le resulta impensable esperar a que las cosas sucedan. La auto afirmación desea fluir libremente, con el riesgo de tornarse excesivamente egocéntrico o demasiado dominante. Allí es donde Libra le recordará que no es necesario autoafirmarse "contra el otro" y que, por el contrario, puede hacerse "con el otro", marcando la diferencia entre competencia y emulación.

Tauro. Con lentitud y constancia. Cada fase de la experiencia personal debe saborearse y pasar por una digestión tranquila a fin de asimilar la sustancia. Existe el peligro de tornarse indolente, quedándose en situaciones por mero hábito o porque generan sensación de seguridad aunque ya no realizan ninguna función, ni útil ni grata para la persona. Escorpio entonces señalará la necesidad de desprenderse de aquello que ya cumplió su ciclo para poder volver a nutrirse con savia nueva.

Géminis. Con curiosidad, necesitando entender cómo funcionan los individuos y las cosas. Su deseo de aprender lo lleva al riesgo de una dispersión por la cual conoce superficialmente todo y en profundidad, nada. Le resulta difícil jugarse a fondo con las circunstancias, en tanto las percibe en un devenir constante. Allí Sagitario aportará un sentido, una dirección para organizar la información, a la vez que "sartreanamente" dirá que estamos condenados a elegir, que no comprometernos, es también una forma de compromiso.

Cáncer. Con una emotividad excesiva que lo lleva, con frecuencia, a replegarse sobre sí, como un mecanismo defensivo para protegerse de las muchas situaciones que vivencia conflictivas o que le demandan una madurez que no cree poseer. Capricornio entonces aportará la conciencia de la responsabilidad, a fin de abandonar la actitud de niño que necesita ser cuidado y llevado de la mano a través de los peligros del mundo, para comenzar a nutrir y proteger. Cambiar el rol de hijo demandante por el de padre / madre dador.

Leo. Con una marcada actitud de delimitar el territorio personal donde se siente un rey indiscutido. Cálido, generoso, seguro de sí, despierta confianza y optimismo a su alrededor, hasta que su amor propio se siente herido por no ser reconocido como cree merecer. La necesidad de sobresalir lo lleva en ciertos casos a no arriesgarse por temor a no estar a la altura de sus propias expectativas. Acuario sacará la atención de su ego para llevarla hacia un objetivo compartido donde pueda brillar por mérito propio. Así como el Sol emite su luz que es reflejada y proyectada por los planetas: sin perder protagonismo pero compartiendo el formar parte de un sistema que lo incluye.

Virgo. Con eficiencia, analizando cada circunstancia para encontrar el método adecuado que le posibilite manejar la situación sin desperdiciar energía. El exceso de crítica hacia sí mismo y hacia el mundo por no ser tan perfecto como su esquema mental indica está en la base de su timidez. Piscis aportará entonces la piedad, para recordar que somos humanos, y como tales, seres imperfectos por definición.

Libra. Tratando de responder con un equilibrio, que en el mejor de los casos se encontrará al final del camino y no al principio. Por ello, se lo percibe vacilante, indeciso, con dificultad para tomar una postura y sostenerla. La capacidad para evaluar los pro y los contra de cada situación inhiben la acción, que muchas veces deja en manos de otros. Aries le recordará que para estar en armonía con los demás es necesario ser uno mismo; que cooperación y simbiosis no son sinónimos.

Escorpio. Trabándose en una lucha intensa para llegar a la raíz de sí mismo y del mundo que lo rodea. La búsqueda de significados y motivos subyacentes, lo puede arrastrar a una actitud harto desconfiada sospechando hasta de los gestos más inocentes. A lo largo de la vida, experimentan algunas crisis profundas que le sirven para conocer las zonas más esenciales del ser humano. La presencia de Tauro, aportará la idea de lo inmutable a pesar del cambio: la serpiente deja la piel pero no deja de ser serpiente. También le dirá que de vez en cuando no está mal vivir un tiempo en paz, que así se renuevan las energías para la próxima batalla.

Sagitario. Intentando imbuir de significado y sentido las distintas circunstancias de la vida. Por ello, muchas veces sienten un abismo entre la mediocridad de la existencia y la necesidad de respuestas trascendentes que resuelven viviendo muy intensamente las experiencias (con lo cual logran un "espesor" que la trama no tenía) o distanciándose en la búsqueda de lo absoluto. Géminis afirmará que las respuestas no aparece por "revelación divina", sino por saber formular la pregunta con claridad.

Capricornio. Con disciplina, control, dominio de sí, como si siempre estuviesen a punto de ser examinados por jueces severos e impiadosos. Su libro personal tiene muchos capítulos dedicados a la exigencia y muy pocos al placer, salvo la satisfacción que da "el deber cumplido". Cáncer se encargará de aportar subjetividad a fin de reconocer cuánto de nosotros se involucra en lo que realizamos. Señalará la diferencia entre ser director de una institución para niños o ser padre, la distancia que existe entre la función y el sentimiento personal.

Acuario. Tratando de mirar de forma racional y desapasionada las perspectivas de futuro en las diferentes realidades que le plantea la vida. La certeza de que el mundo podría ser un lugar mucho mejor de lo que es, lo inclina a no involucrarse, tomando un papel de espectador frente a las pequeñas mezquindades humanas. Leo le señalará que cualquier teoría se torna una trampa si no se pone en juego el corazón.

Piscis. Sacrificando la voluntad personal, sea por un sentido de instrumento manejado por una voluntad superior, sea porque no puede definir con claridad una acción en tanto las emociones lo llevan como barco a la deriva. Su sensibilidad le funciona como una caja de resonancia de los sufrimientos ajenos que con frecuencia percibe como propios. Virgo planteará que la claridad también es una actitud de servicio y que con sufrir no alcanza, también es necesario hacer algo concreto hacia aquel que necesita.

Para finalizar, recordemos que la hora en que respiramos por primera vez de manera independiente, indica el inicio de un ciclo, el ciclo vital del ser.

De este modo, el Ascendente no sólo alude al nacimiento real, sino también a las actitudes e imágenes que se nos presentan cada vez que debemos iniciar algo nuevo, señalando el estilo que cada uno tiene para enfrentar la vida. Es la forma de romper el cascarón, pero en qué nos convertiremos al crecer, lo señala el signo solar. 

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