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Categoría: Artículos
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Reiteradamente definimos el zodíaco como un mandala, un término hindú que en sentido estricto significa círculo. En sentido amplio, coinciden con su esencia, la flor de loto, el laberinto, la rosa, la planta de algunos edificios, el horóscopo, es decir todo lo que se irradia simétricamente desde un centro.

Hasta fines del siglo XIX en Europa y aún hoy en la India, se representa el mapa natal mediante un cuadrado -símbolo de la tierra, la materia, la limitación- y no como un círculo -el cielo, lo infinito, lo universal-.

Tal vez podría inferirse que el cambio de representación, varía desde una mirada netamente inmóvil, estable, hacia una interpretación dinámica, en movimiento perpetuo.

El zodíaco, pensado como un mandala, cumple la función de aglutinar lo disperso en torno a un eje. Es una imagen sintética del dualismo entre exterioridad e interioridad, variedad y unidad, diferenciación y unificación. Su forma circular remite a la idea del regreso a la unidad tras la multiplicidad, con significado de perfección y eternidad. Representa el tiempo así como el espacio, el ciclo, el eterno retorno.

Puede pensarse como una hierofanía en tanto algo sagrado se manifiesta, conformando una imagen del mundo.

Debido a su carácter estructural, permite diferentes entradas, salidas, circulaciones internas que lejos de amenazar su totalidad, la refuerzan. Así podemos pensarlo de acuerdo a los elementos, las modalidades, o las polaridades de sus sus signos. O bien dividirlo por hemisferios y cuadrantes. O de acuerdo a cómo se vinculan los planetas con los signos.

Y ya que hablamos de signos, con frecuencia se escucha -o lee- definirlos por lo que no son. Por ejemplo: Leo es creativo, pero no es humilde ¿Y por qué habría de serlo, si esa función la cumple Virgo? Ah, Virgo es minucioso pero poco sociable ¿Y para qué existe Libra? Pero Libra es intolerante al conflicto. Y si Libra pudiese soportar la tensión, ¿qué hacemos con Escorpio? Y así hasta dar toda la vuelta.

Pero no sólo se definen los signos por la carencia de cualidades que no le son propias, sino que algunos tienen más marketing que otros. De esta manera todos los nacidos en Acuario están abiertos a participar en grupos para aportar una mirada novedosa al mundo. Pero al mes siguiente, nacen los piscianos que sólo parecen aptos para olvidarse las llaves en cualquier lugar. ¿Y qué decir de los Aries, que sólo saben pasar primero atropellando al prójimo? Lástima que existen los manipuladores escorpianos que intentarán dominar a quienes caigan bajo su seducción. En verdad, la humanidad descripta así es poco amistosa. Y puedo compartir al idea de que el mundo parece ciertamente un lugar ingrato, pero los astrólogos con estas descripciones no favorecen a su mejoramiento.

Para aportar a la articulación entre los signos sucesivos, hace muchos años escribí un pequeño relato de "antropología ficción", imaginando el origen del género humano:

Yo soy, dice Aries. Para conservar el ser, necesito abrigo, alimento y guarecerme, dice Tauro. Entre las cosas indispensables, algunas tengo de más y otras me faltan, por lo tanto implemento el lenguaje para salir a intercambiar, dice Géminis. Y en este punto, aquel hombrecito solitario pudo cubrir lo básico para su sobrevivencia.

Pero son largas y frías las noches de invierno, juntémonos, dice Cáncer. Y ahora que tenemos un clan y un campamento, salgamos a buscar caza y desafíos, dice Leo. En este estadio de cazador, nace el arte como principio de la magia simpática -lo similar atrae a lo similar- por lo tanto si puedo dibujar un búfalo, soy capaz de atraerlo. Es cansador migrar en busca del alimento, intentemos extraer de la tierra sus frutos, propone Virgo. Para ello observemos qué plantas son buenas y sabrosas, cuándo se siembran, cuándo se cosecha y así nació la agricultura.

Y llegados a la mitad del zodíaco, los hombres han encontrado una forma de subsistencia material y una dinámica de vida dentro de su clan.

Pero los recursos humanos se agotan si no se intercambian. En la segunda mitad del zodíaco comienza la exogamia y con ello la cultura. Levy Strauss sostiene que las mujeres fueron la primera moneda de cambio. ¿A cuánto equivale una doncella joven en edad de procrear? dice la balanza de Libra. Y de esta forma se inician los primeros pactos entre clanes.

Pasada la alegría de la fiesta matrimonial, empiezan los conflictos. Cada mujer traía los dioses, las costumbres, las creencias del clan de origen ¿Cuánto debemos dejarnos modificar, no estaremos perdiendo lo nuestro?, dice Escorpio.

Para que el mundo no sea una continua guerra de todos contra todos, vamos a instituir algunos valores, dice Sagitario. Y para que esos valores -no matarnos, no robarnos las mujeres, etc.- sean respetados por todos, se decide que los dioses los establecieron.

Pero como siempre alguno transgrede, instituyamos castigos,leyes, permisos y obligaciones sociales, dice Capricornio. Aquí se conforma el rudimento del estado en tanto se estructura una realidad social.

Y ya que conformamos una realidad, ¿No podríamos cambiarla para perfeccionarla?, dice Acuario.

Toda organización social fallará -antes o después- si el ser humano no se sensibiliza con la situación de su prójimo, dice Piscis.

Enriquecido con al experiencia ajena, comienza otra curva en el crecimiento humano que permite decir un nuevo “Yo soy” con mayor gama de matices. Un sendero que individualmente el zodíaco nos invita a transitar cuantas veces seamos capaces de iniciar el desafío.